Los abogados matrimonialistas somos como los médicos del bolsillo de los deportistas de élite. En efecto, el mundo del deporte en general y, el de las super estrellas en particular, al estar centrados casi todo el tiempo en entrenamientos, rendimiento, condición física, lesiones, fichajes, rankings, ligas y demás… pareciera que no viven en el mundo del resto de los mortales. Su estela mediática también contribuye a ello. Nada más lejos de la realidad pues las rupturas afectivas y sus consecuencias les afectan igual o más porque sus carteras son mucho más abultadas que la de la mayoría de los ciudadanos de a pie. Curiosa y contradictoriamente, en este terreno donde tienen más que perder, se protegen menos.

Pero es que, además, nos olvidamos, y parecen olvidarse, que también son chicos jóvenes con necesidades afectivas, deseos de formar pareja y, la mayoría, hasta de ser padres. También, los deportistas de élite, resultan especialmente atractivos por las múltiples cualidades que les adornan y su exposición en los medios continuamente les aporta, además, un aura de misterio que los hace más deseados para el universo femenino. Pero es, entonces, en esa libertad, y cuando no van de la mano de sus respectivos representantes, donde más suelen meter la pata (equivocarse) por desconocimiento de las consecuencias que sus decisiones en el plano afectivo puedan ocasionarles y los efectos que tienen.

Y esto es así, porque falta el necesario asesoramiento y la indicada prevención. La prevención en el campo del terreno de las relaciones sentimentales – bien sea de cara a un futuro matrimonio, convivencia de hecho  o , simplemente, convertirse en padre soltero – requiere de un conocimiento previo de los derechos, obligaciones y consecuencias que pueden acarrear futuras rupturas y, por supuesto, prevenir sus fatales consecuencias resulta fundamental para la salud de las carteras de estas sports stars así como para su salud emocional que redundará, a su vez, en un mejor rendimiento profesional. De este modo, asesoramiento previo y prevención son necesarios como los entrenamientos para jugar los partidos más importantes de sus vidas: sus relación afectivas.

La realidad cotidiana nos da muchas muestras de ello. De los resultados nefastos que acarrea el no prevenir las consecuencias de una futura ruptura que, en algunos casos son millonarias, también. Recientemente vemos desfilar en los juzgados y en las revistas al gran tenista Feliciano López con la modelo Alba Carrillo. De sus pretensiones y sus desavenencias sabe toda España y parte del extranjero. Ello, sin duda alguna, ni favorece a los implicados, ni a nadie, salvo a los medios que viven de este tipo de titulares.

Evitar estas situaciones, es fácil. Requiere información y previsión. ¿cómo? Por medio  de asesoramiento y realización de pactos prematrimoniales o preconvivenciales que prevean dichas situaciones de manera que cuando alguien vaya a iniciar una pareja sepa en qué términos se moverá en el caso de ruptura evitando sorpresas indeseadas. Porque, no nos engañemos, después de más de 20 años ejerciendo de abogada matrimonialista, puedo afirmar que los casos de los juzgados,en estos temas, están llenos de confidencias a media luz en tiempos de bonanzas, risas y besos cómplices.

Pero ¿sirven los mismos pactos para todos? No. Cada pareja es un mundo distinto. Tiene objetivos y características diferentes. Por tanto, los pactos de un amigo pueden nos ser los recomendables o adecuados para el otro. Ello requiere un estudio absolutamente personal, específico. A modo de chequeo y diagnóstico personalizado.

 En el mundo anglosajón estos pactos prematrimoniales están regulados y muy reconocidos en numerosos estados de USA a través de su Uniform Premarital And Marital Agreements Act de 1983, si bien, son las celebrities del mundo del celuloide las que más uso hacen de ellos. Tal son los casos de Madonna con Guy Richie, la modelo polaca Joana Kruppa con las cláusulas que le impuso a su adinerado marido Ramain Zago , o la actriz Jennifer López que estableció una serie de cláusulas prematrimoniales que convertían al actor Ben Affleck casi en un auténtico <<esclavo sexual>>. Decir que dicho enlace no se celebró.

Por su parte, el mundo del deporte de élite también va siendo consciente cada vez más de la necesidad de ello, no sólo para evitar malos momentos personales sino, colateralmente, una ruina económica. Así de entre las mujeres más acaudaladas como consecuencia de sus divorcios pactados se halla, entre otras, la modelo croata, Slavica Ecclestone, que según el rotativo británico Sunday Times, encabezaba la lista con 880 millones de euros fruto de su divorcio con el magnate de la Fórmula I, Bernie Ecclestone con quien tuvo dos hijos.

No nos engañemos, cada día se producen más divorcios y la facilidad para romper el vínculo a raíz de la promulgación de la Ley 5/2005, conocida como la del <<divorcio expréss>> ayuda a ello por su rapidez, innecesariedad de causa objetiva y sencillez de requisitos (transcurso del plazo de 3 meses desde el matrimonio para solicitarlo alguna de las dos o las dos partes).

Pero no sólo eso, la diferente regulación en materia de rupturas afectivas y sus consecuencias que han realizado las distintas Comunidades Autónomas en España, hace  más que conveniente realizar estos pactos.

Finalmente, señalar que aunque no sea muy romántico sentarse a pactar las condiciones de una convivencia y/o futura posible ruptura en un momento de acaramelamiento, siempre será preferible, en aras a la transparencia – fijarlas en un momento de buen estado de ánimo de ambos siendo, proporcionalmente,  sólo un instante de cierta incomodidad frente a una vida de posible ruina emocional y económica. Porque ¿de qué sirve luchar por una super ficha y salir al terreno de juego a darlo todo, si luego, por falta de previsión, gran parte de ese esfuerzo y dinero conseguido se esfuma por las consecuencias de una ruptura de pareja no prevista ni pactada?

Por ello, de la misma manera que nos sentamos a pactar nuestro fichaje, con sus obligaciones, derechos y condiciones de traspasos, salidas, bajas, renuncias o cambios de equipo, sentémonos a fijar lo que estamos dispuestos a jugarnos en nuestra vida afectiva.

¡TÚ DECIDES. ES TU BOLSILLO LO QUE ESTÁ EN JUEGO!